Griselda Rocamora | La alimentación en niños y adolescentes
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La alimentación en niños y adolescentes

La Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que “la obesidad en la población infantil y adolescente se ha multiplicado por 10 en los últimos cuatro años“, y según un reciente estudio del Imperial College de Londres y la OMS, se prevé que en el año 2022 “habrá más niños y adolescentes con obesidad que con insuficiencia ponderal”.

¿Qué opináis de este aumento de la obesidad? ¿A qué se debe? ¿Qué podemos hacer para frenar y revertir esta situación? ¿Está bien formada e informada la sociedad sobre nutrición y las posibles consecuencias que una mala alimentación y el sedentarismo pueden tener?

La Dra. Fiona Bull, miembro de la OMS, afirmaba que “la OMS alienta a los países a esforzarse por modificar los factores del entorno que aumentan el riesgo de obesidad en nuestros hijos. Más concretamente, es preciso reducir el consumo de alimentos muy elaborados baratos, con alto contenido calórico y bajo valor nutricional. Además, conviene que los niños dediquen menos tiempo de ocio a actividades sedentarias y que incluyen el uso de pantallas. Para ello, es necesario fomentar la actividad física mediante el deporte y la recreación activa”.

Si nos paramos a la salida del colegio veremos como la mayoría de padres dan a sus hijos sandwiches de pan de molde con cremas de cacao, bollería industrial, embutidos y snacks ultraprocesados para merendar, con zumos de brick e incluso refrescos. ¿Cuántas frutas y frutos secos vemos? ¿Cuántos alimentos reales? Muy pocos.

Se estima que en menos de diez años la cifra de niños con sobrepeso crecerá a 70 millones. Una barbaridad, ¿verdad? Esto comportará un aumento del riesgo a padecer enfermedades a muy temprana edad, como por ejemplo diabetes y problemas cardíacos. ¿Es lo que queremos para nuestros hijos?

Desde mi punto de vista los centros escolares son un buen sitio para transmitir todos los conocimientos necesarios a los niños, aportarles información útil que puedan aplicar a su día a día y fomentar el gusto por la alimentación saludable y un estilo de vida activo. Y no solo a los más pequeños, sino también a los padres, maestros y encargados de comedores escolares.

Es esencial promover el consumo de alimentos reales y dejar de lado todos aquellos productos refinados y ultraprocesados. Por lo tanto empezaríamos por motivar a los niños a aumentar el consumo de frutas y verduras, así como también promover las conductas alimentarias adecuadas y optar preferentemente por alimentos locales y de temporada, ya que nos aportan muchos más nutrientes y beneficios para nuestra salud.

También es necesario enseñarles a sustituir todos aquellos productos dañinos, como los azúcares refinados y las frituras, por alimentos saludables. Por ejemplo, una crema de cacao puro hecha en casa con avellanas, dátiles y calabaza puede ser una alternativa deliciosa y, por supuesto, mucho más saludable a la bollería industrial.

Y por último, pero no menos importante, es crucial promover la actividad física, es decir, fomentar en los niños la práctica de algún deporte o actividad que los haga estar activos durante el día, en vez de adoptar un estilo de vida sedentario delante de las pantallas.

Como coach ofrezco a niños, adolescentes, familias y escuelas el servicio de coaching nutricional para la infancia y la juventud. Y cuál es mi papel, te preguntarás. Pues con mucho gusto hago clases dirigidas a niños para fomentar unos hábitos alimenticios saludables, enseñándoles a preparar recetas fáciles conjuntamente con sus padres, basándome en recursos gráficos para facilitar la comprensión. Aporto recomendaciones nutricionales y asesoro a los padres en la complementación del menú escolar con el menú familiar, facilitándoles pautas, consejos y recetas para cenas equilibradas, así como también les oriento en la planificación de la compra, en la lectura de las etiquetas de los productos, y en la organización del menú semanal.

La comida saludable no es aburrida, tal y como nos han hecho creer durante mucho tiempo. Los niños pueden coger sin problema gusto por la comida sana: hay un amplio abanico de sabores, texturas, colores y formas por descubrir, miles de recetas para elaborar en familia y alternativas sabrosas y beneficiosas para la salud. De esta forma ayudaremos a reducir la probabilidad de encontrarnos con una sociedad con problemas de sobrepeso y obesidad. Además, como dato interesante, los estudios señalan que un niño con sobrepeso en edad infantil tiene más predisposición a padecer obesidad cuando sea adulto. ¿Es esta la sociedad que esperamos en el futuro? Estamos a tiempo de cambiarlo. Así pues, ¡únete al cambio!

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