Griselda Rocamora | Blood orange: un cítrico lleno de propiedades
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Blood orange: un cítrico lleno de propiedades

¿Conoces aquellas naranjas que son un poco más pequeñas, sin llegar a ser mandarinas, que son rojas sin llegar a ser pomelos, y que están buenísimas? Sí, te hablo de las naranjas sanguinas, una fruta de temporada que es desconocida por muchas personas. Este cítrico me encanta, no sólo por sus múltiples propiedades beneficiosas por su salud y el sabor que tiene, sino también por sus colores, ya que sus manchas rojizas parecen que esté manchada de sangre, tal como su nombre en inglés indica: “blood orange”.

Esta es una fruta típica de invierno que se deja ver muy poco en las fruterías, ya que tiene una corta estacionalidad. Originaria del mediterráneo y muy común en países como Italia o Túnez. Su color rojizo se produce debido a las antocianinas, unos pigmentos hidrosolubles con gran poder antioxidante que se sintetizan cuando hay temperaturas muy frías durante la noche.

Esta es la característica que las diferencia de las naranjas comunes y que las hace un poco más amargas. Además la pulpa de este fruto es muy tierna y tiene mucho jugo, por lo que son unas naranjas muy apreciadas en la elaboración de zumos y postres como sorbetes. Así como también los gourmets la utilizan en la elaboración de mermeladas y confituras.

Yo os la recomiendo en las ensaladas. Me encanta mezclar sabores y texturas, por eso me gusta mucho como combina el ácido de estas naranjas con el sabor de la hoja verde y la textura crujiente de unas semillas de calabaza por encima. Si comes queso, puedes añadirle un poco de ricotta o queso feta de calidad. ¡Pruébalo y coméntame que te ha parecido la combinación! Eso sí, os recomiendo preparar un aliño con vinagre de manzana y aceite de oliva virgen extra, que le dan un toque especial. Y con ese color, no solo saben bien, ¡sino que además el plato se ve digno de foto!

A nivel nutricional, destacan por su alto contenido en vitaminas A y C, ácido fólico, potasio, calcio y son también una fuente muy rica de fibra.

Las antocianinas, como ya he mencionado, hacen de las naranjas sanguinas un alimento antioxidante que puede ayudar a retrasar el envejecimiento y a prevenir enfermedades degenerativas así como algunos tipos de cáncer. Esta característica es poco común entre los cítricos, ya que es más típica de frutas como los arándanos, pero con este fruto podemos beneficiarnos de esta propiedad.

Estudios recientes demuestran que las sanguinas ayudan a controlar los niveles del colesterol, reduciendo los niveles de colesterol LDL y disminuyendo el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares.

Así pues, si las ves en la frutería y todavía no las conoces, no dudes en degustarlas antes de que desaparezcan de las tiendas: recuerda que sólo las encontrarás en invierno, ¡y te puedo asegurar que cuando las pruebes su sabor agridulce te sorprenderá!

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