Griselda Rocamora | ¿Quién dijo que comer sano es caro?
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¿Quién dijo que comer sano es caro?

¿Quién dijo que comer sano es caro?

Muchas personas usan como excusa recurrente la frase que todos hemos escuchado alguna vez: “es que comer sano es muy caro”. Y es que la realidad es que sí, hay alimentos de calidad que pueden tener un coste más elevado que otros, sin embargo estamos invirtiendo en algo que tiene mucho más valor: salud. ¿Cuál es el problema? Que los ultraprocesados son muy económicos y están al alcance de todos. Pero a pesar de eso, detrás de estos productos “tan baratos” se esconde un precio mucho más elevado que, el que decida consumirlos, quizás tendrá que pagar en el futuro: enfermedades y problemas de salud originados por una mala alimentación, como podrían ser diabetes, problemas cardiovasculares, e incluso algunos tipos de cáncer, entre otros.

Lo esencial es saber elegir aquellos productos que, sin tener un elevado coste, nos aportan múltiples beneficios a nuestra salud. Y es que no necesitamos semillas de chia, bayas de goji ni mezclas de polvos mágicos enriquecidos con multivitamínicos que nos prometen la salud eterna. El brócoli y las lentejas tienen los mismos o más beneficios que estos y, además, ¡son alimentos muy asequibles! Así pues, ¿qué puedes hacer para que tu compra semanal sea saludable y económica?

Si decides comprar mango, papaya y piña, que viene de la otra punta del mundo, aparte de generar un impacto medioambiental negativo, el alimento pasa por una serie de procesos e intermediarios que influye negativamente en los nutrientes de ese y encarece el coste del mismo. ¿Cuál es la solución? Consumir alimentos de temporada y locales. Comprar en el mercado es una gran opción para alimentarnos mejor, de forma más barata y más sostenible. El hecho que no haya intermediarios reduce muchísimo el precio, ya que evitamos costes de transporte, envasado, etc. y además nos aseguramos de estar consumiendo los alimentos que la tierra nos ofrece según las necesidades nutricionales que las personas locales de una región tenemos en cada estación del año. Además las hortalizas, si son de temporada, suelen estar recolectadas en su punto óptimo de maduración, y al no tener que hacer viajes transoceánicos en cámaras refrigeradas, conservan mucho más todas las vitaminas.

Por ejemplo, no tendría ningún sentido consumir frutas tropicales en invierno en España, cuando nuestros cuerpos lo que necesitan son alimentos como los tubérculos, que ayudan a calentar el organismo. En cambio, esas frutas tropicales que lo enfrían, son ideales allí donde crecen, por ejemplo en el Caribe, donde el clima caluroso hace que los habitantes necesiten refrescarse y obtener más hidratación y electrolitos, como por ejemplo con el agua de coco.

Trata de no caer en las modas. Nos intentaran vender miles de alimentos como “superfoods”. Alimentos que, supuestamente, hacen milagros con nuestra salud. Pero lo cierto es que detrás de cada superfood se esconde un verdadero superalimento de toda la vida. A continuación te doy algunos ejemplos:

Las bayas de goji, por ejemplo, llegaron como el gran antioxidante natural de mercado. ¿No es mejor consumir un bol de fresas? Que además son del país, es un alimento de temporada…¡y están deliciosas!

¿Has escuchado hablar de la col kale? Es cierto que tiene grandes propiedades: rica en fibra, vitaminas y antioxidantes, calcio, potasio, clorofila…pero hay un alimento que podría estar en los “top” de los superfoods de toda la vida. Estoy hablando del brócoli, un alimento barato y muy nutritivo.

Si comes pescado, cuando te recomiendan pescado azul seguro que piensas en el salmón,  ya que es una gran fuente de omega 3. Sin embargo también sabrás que el salmón es muy caro. ¿Qué alternativa hay? ¡Las sardinas! En España podemos beneficiarnos de las sardinas de nuestras costas que, aparte de ser un pescado más pequeño, por lo que no tiene los metales pesados del salmón, tiene tres veces más vitamina B12 que el anterior. Interesante, ¿no?

Y no hace falta introducir la famosa quinoa a tu alimentación: ¿qué te parecen las lentejas? Más ricas en fibra que el pseudocereal, son también una fuente de carbohidratos de lenta absorción que nos ofrecen un excelente aporte de proteína. ¡Y son super versátiles! Podemos preparar desde un guiso, pasando por un dhal en forma de sopa, hasta unas hamburguesas veganas o un hummus para picotear.

Por último, hablando de snacks, también existe una alternativa a los frutos secos, que a pesar de ser muy saludables también tienen un coste elevado: los garbanzos. Sí, repetimos legumbres, pero si los preparas al horno con especias, conseguirás este toque crujiente y sabroso, ideal para degustar a cualquier hora. Añádeles un poco de AOVE y obtendrás las grasas saludables que  también nos aportan los frutos secos. Y sin duda, una gran alternativa a la bolsa de patatas del aperitivo o el paquete de galletas en la salida del colegio.

En conclusión, lo más importante es contar con una buena educación y conocimiento nutricional, para así poder tomar decisiones a la hora de elegir que beneficien tu salud y poder establecer así unos hábitos de vida saludables, pero sobretodo ser creativo en la cocina con lo que la tierra nos ofrece en cada temporada. Si necesitas ayuda en la planificación del menú semanal y la lista de la compra, yo te ayudo con mi servicio de food shopper, en el que te acompaño en tus compras a los establecimientos de alimentación ofreciéndote información de los productos y etiquetado, ¡e incluso podrás beneficiarte de algunos descuentos especiales!

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