Griselda Rocamora | La importancia de tu imagen personal para lograr el éxito profesional
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imagen mujer trabajando

La importancia de tu imagen personal para lograr el éxito profesional

Curriculum vitae, perfiles en redes sociales… todo habla de nosotros, de quienes somos, que hemos hecho, que nos define… pero no olvidemos que nuestra mayor tarjeta de presentación somos nosotros mismos y la imagen que transmitimos. Si queremos conseguir el éxito en lo que nos propongamos, debemos de estudiar qué imagen queremos mostrar para garantizar nuestra victoria.

Conseguir un empleo, un socio capitalista, una cita, siempre hay algo en nuestro camino por lo que debemos luchar. La presencia, nuestra imagen será lo que juzguen en el primer minuto, por ello debemos transmitir a través de ella los valores apropiados.

No se trata de enmascarar nuestro autentico yo, porque sería un error, se trata de potenciar, a través de nuestra ropa y gestos, todo lo que sabemos que nos hace merecedores de ese logro. Tenemos que mirarnos hacia adentro y saber que somos capaces de conseguirlo y que solo debemos hacer más visible esos valores.

En estos momentos en los que para un puesto de trabajo acuden cientos de personas, debemos ser conscientes que solo poniendo todo de nuestra parte podremos superar el reto.

  • Fase 1: Aseo personal. Es primordial una correcta higiene y cuidar los olores y fragancias que desprendemos, pues dice mucho de uno mismo. Estar cerca de una persona que huele bien siempre es más agradable. Ir correctamente peinados, los hombres afeitados o con barbas cuidadas, y las mujeres que opten por el maquillaje que sea discreto y acorde a lo que queremos transmitir. Las uñas y las manos limpias y arregladas. Si es necesario oculta los tatuajes bajo la ropa y, en definitiva cuida hasta el más mínimo detalle para lograr causar una buena impresión.
  • Fase 2: Imagen. Antes de todo estudia el perfil profesional al que quieres acceder, la empresa, el sector… todo te dará pistas para ir perfilando la imagen más idónea. No nos engañemos, todos los empleos tienen unos estereotipos, un ejemplo claro es el traje con corbata para un banquero. Salirnos de ellos descaradamente no suele ser buena idea si queremos entrar en su mundo, puedes hacer adaptaciones o dar tu toque personal pero sin descaros. Una buena imagen siempre es interpretada y asociada al éxito y la profesionalidad.
  • Fase 3: Actitud. En algún momento de la entrevista y/o reunión deberás de hablar, es entonces cuando salen a la palestra nuestros miedos e inseguridades a través de gestos o tics involuntarios, que desde el otro lado apuntan detalladamente para elaborar una idea de cómo eres. Es por eso que debes hacer ensayos de seguridad, ponerte delante de un espejo y explicar cosas de tu vida, responder a esas preguntas que sabes seguro, te harán. Mírate, estúdiate y corrige lo que delate inseguridad, soberbia o cualquier cosa que pueda perjudicarte. Adapta tu tono de voz para que no sea ni bajo ni alto, ni aburrido ni estresante. Mira siempre a los ojos y no titubees en tus respuestas.

Todo forma parte de tu imagen, la ropa que vistes, el peinado, la higiene, los olores, la postura, los gestos, el habla… todo habla de ti y puede acompañar tu discurso o decir cosas diferentes a las que pretendes.

 

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