Griselda Rocamora | Semana 3 del reto #enerohealthy: Mindfulness
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Semana 3 del reto #enerohealthy: Mindfulness

MINDFULNESS: EL CAMINO HACIA UN ESTILO DE VIDA SALUDABLE

En este post os hablaré del Mindfulness o la Atención Plena, una práctica que requiere de un período de tiempo para integrarla en nuestro día a día, pero que os ayudará a gestionar y controlar todas estas emociones y sentimientos en un estilo de vida plenamente saludable.

¿Qué significa Mindfulness y cuáles son sus fundamentos?

El Mindfulness se basa en la atención plena en el aquí y el ahora, centrándonos en la respiración y buscando una sensación de relajación y de vaciar la mente, es decir, desconectar del piloto automático para conectar con nosotros mismos, con nuestra consciencia.

Lo más importante es no juzgar los pensamientos. Habrá grandes cantidades de información bombardeando nuestro cerebro, pero no hay que contemplarlo des de una posición crítica, sino totalmente imparcial y desde fuera, observando como los pensamientos entran y salen de nuestra mente sin ser juzgados.

Para poder iniciar el proceso de cambio, también es muy importante la aceptación de la realidad presente y la situación en la que te encuentras en tu vida, ya que así lograrás liberarte del peso de la negación al cambio. Esta va muy unida al concepto de dejar ir, ya que las personas tendimos al apego emocional con algunos momentos de nuestra vida y nos es imposible dejarlos ir. Esto nos lleva al sufrimiento y nos impide realizar el cambio. Así pues, con el Mindfulness buscamos ese desapego que nos permitirá seguir adelante hacia un mejor estilo de vida lleno de armonía.

Y para poder iniciar ese cambio y no rendirse a la primera de cambio, la paciencia es esencial. No podemos buscar resultados de un día para otro, ya que todo requiere su tiempo. Así pues observaremos como el primer día nos abruman los pensamientos y los juzgamos, pero poco a poco, con paciencia, dejaremos de ofuscarnos con ideas en nuestra mente y castigarnos con la frase “es que se me va la mente” mientras practicamos el Mindfulness.

Un concepto que cabe destacar es la idea de mente de principiante. Si creemos saberlo todo no daremos importancia a los pequeños detalles y placeres que nos rodean, ya que hacemos que pasen desapercibidos. En cambio, si observamos nuestro alrededor como si fuera la primera vez que lo vemos y con la curiosidad de un niño, sin expectativas ni prejuicios, comenzaremos a apreciar mucho más las alegrías de esta vida.

Y por último: confia en ti. Si tu no lo haces, ¿quién lo hará? Eres quién más te conoce, tu mayor experto, así pues sólo tu sabrás como superar todos los retos que se te ponen en el camino hacia el cambio. No dudes de ti, tan sólo tú tienes la clave de tu felicidad.

Mindful Eating: la alimentación consciente.

Casi todos hemos escuchado la frase “somos lo que comemos”, que tan de moda está. Y es que es cierto, la alimentación y las emociones están estrechamente unidas. Por eso, para tener un buen estilo de vida que sea saludable, es muy importante aprender a gestionar estas emociones. El problema viene cuando tratamos de canalizar todos nuestros sentimientos a través de la alimentación. Y la pregunta es: ¿comemos con hambre? ¿Con qué tiempo de hambre? ¿Se trata de hambre física o hambre emocional?

El mindful eating nos hace ser conscientes de nuestra relación con la comida y, por lo tanto, con nosotros mismos.

Tendimos a saciar nuestras necesidades emocionales con la comida, un gran error, ya que a pesar de que al momento nos puede ayudar un helado de chocolate para curar ese “mal de amores”, a los dos minutos volveremos a sentirnos igual. Por eso la clave está en, a la hora de comer, centrar la atención en uno mismo, y no en lo que nos rodea. Antes de comer nos cuestionaremos: ¿Desde dónde me como el helado de chocolate? ¿Es hambre emocional o hambre física? Y si no se trata de hambre física, ¿para qué quiero comer? ¿Qué necesidad estoy intentando saciar?

Se puede tratar de muchos sentimientos: amor, ansiedad, aburrimiento, placer, felicidad, nervios, enfado…pero la comida sólo nos servira para anestesiar la situación, no la curará.

Lo más importante del mindful eating es tener plena consciencia en tu decisión sobre si comer y qué comer. Si ves que es hambre física, cómelo. Si es hambre emocional, puedes decidir no comerlo y buscar una actividad alternativa que te distraiga. Pero si decides comerlo, ten total consciencia sobre ello y no te juzgues por hacerlo, sólo contempla la situación desde fuera. Si tu mente se va, redirígela.

Te animo a que lo intentes, poco a poco. Crea un ambiente agradable para comer, desconecta de los dispositivos electrónicos, ruidos fuertes, distracciones y alboroto, relájate, siéntate delante de tu plato relajado, haz un ejercicio de respiración si es necesario, deja el tenedor entre bocados, conecta con tu estómago y pregúntate: ¿tengo hambre? Si es así, ¡disfruta de la comida!

Valentina Rocca y yo estamos preparadas para compartir con vosotros las pautas para iniciar y seguir un buen estilo de vida con una alimentación sana y consciente, y así llenarse de salud, energía y belleza. (Si no te has inscrito, todavía puedes hacerlo escribiéndome un e-mail a gris@griseldarocamora.com).

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